Generación en movimiento.

9 de septiembre de 2010

Surikats fest: Vibración positiva

El sábado volvió la fiesta reggae en su segunda edición, en el GBA Club de Villa Adelina. Una gran asistencia de espectadores disfrutó del show de Manoy tierra, Los malandras y Rama & the Surikats en una noche memorable.

Nos reunimos con todos los músicos y agentes de staff en la calle Lamadrid de Villa Adelina, en el GBA Club. Eran las 10 y la luna ya estaba resplandeciente. Un angosto patio delantero dividía a la casa anfitriona, de la sala donde estaba el escenario sirviendo de hall a los invitados de la fiesta. Por un costado, una puerta permitía el ingreso a quienes quisieran comer una pizza o tomar una cerveza o un fernet en los sillones de su living: un sitio decorado con dibujos de arte poco convencional, música chill out y un agradable aroma a sahumerios de mirra. Del lado adyacente al jardín, otra puerta conducía a un vestíbulo estrecho con pinturas rústicas y coloridas en sus paredes, desembocándose en el escenario.
Foto: Manoy Tierra. - Fuente: Juan Facundo López.
 Detrás de escena, en un amplio camarín repleto de músicos de las tres bandas (Manoy tierra, Los Malandras de la Pita y Rama & the Surikat’s), permanecian con instrumentos, humo y botellas de licor. La previa se vivía a pura buena onda y los protagonistas se mostraron predispuestos a empezar a calentar los motores: un piano de candombe (un instrumento de percusión similar al barril donde vive el Chavo del 8) fue el primero en comenzar la base. Al instante, el quinto, las congas, el bongó y el cajón peruano -gentileza de Los Malandras-, llenaron los silencios y se conectaron así todos los artistas coreando melodías con la voz. En este contexto salió Manoy tierra a tocar, cargado de las buenas vibras del camarín.
Foto: Los malandras - Fuente: Juan Facundo López.
La gente ya colmaba el salón y se entusiasmaba con la proximidad del inicio del show. Manoy tierra fueron los encargados de abrir el telón ante un público que, eufóricamente, demostraba su aceptación. De esa manera, dejaron el escenario hirviendo para que Los Malandras salieran a tocar un reggae bien porteño, con letras sociales y políticas que reflejaban su visión de la Argentina actual. El evento lo cerró Rama & the Surikat’s, que le dio una pizca de Hip-hop a la noche, realizando su segunda presentación en el mismo lugar que lo vio debutar.  
Una vez finalizado el show musical, nos encontramos con tres chicos que disfrutaban del evento en el GBA organizado por Kinu producciones. Tomás (21), estudiante de Ciencias Económicas, intentó explicarnos cuánto le había gustado el lugar. Era evidente que la venta de alcohol había sido incisiva en él. Pancho (21), que cursa la carrera de Derecho, nos comentó:
Foto: Rama & the Surikats - Fuente: Juan Facundo López.


“Es un lugar muy ameno, estuvo acoplado para la práctica estadio, tuvo un muy buen sonido”, en alusión a la ecualización de los instrumentos. Germán, un artista de 23 años, definió a la casa como “una pequeña jungla con muchas plantas y muy bien decorada. Tiene la onda de un club social donde va gente a decir lo que tiene ganas de decir”, percibió.
Las buenas impresiones acerca del espacio anfitrión no fueron escasas. Charlamos con los chicos de Manoy tierra: “Primero  y principal, estuvo copada la buena onda de la gente. El buen sonido, la verdad, me hizo levantar mucho”, aseveró Vicho, cantautor y bajista del grupo. André, el guitarrista, expresó total satisfacción con respecto al ambiente, la gente y las bandas y sobre todo el lugar. Matías (percusionista) le tiró flores tanto al GBA  como a Kinu producciones de una manera bastante entusiasta: “El lugar está muy bueno, todo muy bien armado; el clima, la gente y todo. La organización fue perfecta, el sonido buenísimo, espectacular. Unos amigos me dijeron que sonó como en el Gran Rex”, sentenció entre risas.
Nuevamente, el GBA Club estuvo a la par de los elogios hacia las bandas, cerrando un evento sin críticas. Ya no es sorpresa: la música de Jamaica llegó a Argentina dando pasos fuertes, dejando la mecha encendida para el movimiento under. Luz verde para la escena reggae.